Lo menos que se puede decir es que la palabra “internacional” no figura en vano en el nombre de esta escuela de Valladolid, que empieza su andadura bajo numerosos y prometedores auspicios. Empezando por su “consejo de honor”, cuya misión consiste en velar por el cumplimiento de los objetivos de la EIC y asesorar la escuela en el desarrollo de nuevos proyectos y oportunidades. Dicho consejo está presidido por Susan Ungaro, presidente de la Fundación James Beard de Nueva York, y tiene, entre otros prestigiosos componentes vitalicios, a Fernando Salazar, vicepresidente de Alimentos y Bebidas de la cadena Wyndham Hotels and Resorts.
Esto ya da una indicación clara de que la vocación
internacional de la escuela va muy en serio. Y lo
más interesante, por excepcional, es que esta
vocación se manifiesta en ambas direcciones
-importación y exportación de conocimientos-.
Es un rasgo distintivo de este centro. En efecto,
tanta importancia se le da en formar a los alumnos
para que sepan moverse por el mundo como se
insiste en hacer posible que el mundo haga acto
de presencia a través de la escuela internacional
Fernando Pérez, de Valladolid.
Concerniente a lo primero, la enseñanza de técnicas
de cocina, repostería y panadería –para la cual la
escuela dispone de magníficas y muy bien pensadas
instalaciones– se resitúa en un marco muy amplio
que abarca tanto los conceptos de turismo y de
cultura como el aprendizaje de idiomas. En la
filosofía de la escuela, el alumno ha de conocer
las tradiciones y costumbres ajenas para saberse
desenvolver en cualquier parte. A estos efectos,
la EIC tiene firmado convenios con diversas
entidades españolas e internacionales. Entre estas
últimas se encuentran la Universidad Europea
Miguel de Cervantes de Valladolid y la cadena
hotelera Wyndham Hotels and Resorts, presente
en unos veinte países de los cinco continentes.
Existe además un programa llamado “Prácticas de
Cocina en Estados Unidos”, realizadas en
campamentos de verano, donde los estudiantes
de Restauración de FP trabajan en colaboración
con el jefe de cocina durante diez semanas.
El espíritu aperturista de la escuela también le ha
permitido incluir este año en su plan de formación
continua del profesorado de formación profesional,
un curso de cocina internacional, que familiarizó
a los asistentes con las especialidades más
representativas de Japón, Rusia, Alemania, Marruecos
y Perú. También organizó para este colectivo un
curso de vinos internacionales europeos y maridajes
y trinchados de carnes y pescados.
No es de extrañar pues que, apreciando la curiosidad
del centro hacia el universo gastronómico planetario,
el empresario vallisoletano Adolfo Pardo Conde
haya recientemente elegido la Escuela Internacional
de Cocina de Valladolid para donarle su colección
de casi 800 menús venidos de todo el mundo y
datados de hace más de 70 años en algunos casos.
En su otra vertiente, es decir en su cara más
“exportadora”, la escuela pone su pundonor en
enseñar al mundo entero los tesoros de la cocina
española. Para esto no ha cejado en su empeño
de organizar viajes y visitas d
irigidas a profesionales
de fuera de España.
La lista es impresionante: ya en septiembre de
2010, la EIC organizó para estudiantes del noroeste
de los Estados Unidos un viaje durante el cual los
participantes desarrollaron actividades de micología
y visitaron en Soria la mayor plantación de trufas
de nuestro país. Desde esta misma fecha, también
ha organizado seis viajes de 3 semanas cada uno
para estudiantes del estadounidense y muy
prestigioso Culinary Institute of America (CIA). Cada
grupo, compuesto por unas veinticinco personas,ha visitado por toda España restaurantes, bodegas
y empresas agroalimentarias de reconocido prestigio,
amén de visitas culturales que les han permitido
comprender en profundidad nuestras tradiciones.
Un grupo del CIA coincidió con el Salón de la
Alimentación de Castilla y León, que visitó con
sumo interés. Otro grupo fue recibido en El Bulli
por el mismísimo Ferrán Adriá, quien le explicó el
proyecto de la Fundación de El Bulli y sus
expectativas.
El acuerdo antes mencionado con la cadena
Wyndham Hotels & Resorts es muy sintomático
de la actitud dinámica y dialogante de la escuela,
puesto que tanto permite a estudiantes españoles
hacer prácticas internacionales como a empleados
de la cadena venir a España para profundizar en
su conocimiento de la cocina española. Es más,
después de haber adquirido la cadena Tryp,
Wyndham Hotels pidió a la EIC formar al jefe de
cocina del Tryp de Nueva York en materia de tapas
y pinchos, una asignatura pendiente para poder
responder al entusiasmo que despierta en la Gran
Manzana esta especialidad española. Esta formación
intensiva, que se desarrolló en julio de este año,
es sólo la primera de una serie de cursillos
destinados a otros jefes de cocina de la misma
cadena hotelera.
No es ninguna casualidad que Wyndham Hotels
confíe en la Escuela Internacional de Cocina de
Valladolid en materia de tapas. No por nada la EIC
organizó, en colaboración con el ayuntamiento de
Valladolid el III Concurso Internacional de Tapas
y Pinchos de Valladolid, que tuvo lugar el 7 de
noviembre pasado. En él han participado quince
estudiantes de cocina, procedentes de escuelas
de países muy diversos – Estados Unidos, México,
Italia, Francia, Bulgaria, Israel, Turquía, Portugal,
República Democrática del Congo, Corea del Sur,
Moldavia, Canadá, Suecia y Gran Bretaña– que han
sido seleccionados de entre 1.700 escuelas de
cocina del mundo. Junto con sus profesores,
mostraron con la preparación de sus pinchos qué
visión y qué concepto se tiene de la tapa en el
extranjero. La victoria ha sido muy reñida debido
al altísimo nivel de calidad y de creatividad de los
concursantes.
Aupada por una sólida base local (Cámara de
Comercio e Industria de Valladolid, Ayuntamiento
de Valladolid, Junta de Castilla y León), la EIC, fiel
a sus objetivos de continua innovación y superación,
ha sabido sin duda tender unos puentes
privilegiados para proyectarse en el mundo
gastronómico actual.