Nacido en 1973, se inició en la cocina por pura vocación. Desfogado con sólo 15 años en la pastelería Baixas de Barcelona, estudió en la Escola Joviat de Manresa. Su trayectoria laboral lo llevó a distintos restaurantes como Casa Irene, Neichel, Vivanda, Joan Piqué y Jean Luc Figueras. En 1998, junto a su compañera Sònia Profitós, monta su primer negocio: el restaurante Abrevadero, en el Paral.lel barcelonés. Es allí donde surge el mito a partir de una nueva forma colorista y compleja de entender la cocina catalana tradicional. En 2002, ya consolidado como uno de los “grandes jóvenes”, abre Alkimia, que representa su consagración en el panorama nacional e internacional. En 2005 recibe la estrella Michelin y, el premio al Mejor Pastelero por Lo Mejor de lo Gastronomía, guía en la que posee un 8,5.
“LO QUE MÁS ME GUSTA EN ESTA VIDA ES COMERCOCINAR Y TODO LO QUE HAGO ES FRUTO DE LA ILUSIÓN”
Reconocido internacionalmente como uno de los valores culinarios creativos con más proyección del nuevo movimiento gastronómico español, Jordi Vilà, gracias al uso de las diversas técnicas de elaboración y a su autoexigencia, ha sido capaz de generar una cocina que, con guiños a la memoria y prospectiva, nos traslada a un universo de cromatismos transformando las grandes materias primas en nuevos clásicos de la cocina contemporánea.
Vivanda, Saltimbocca, Dopo, Velódromo, las tortillas
de La Roca Village y ahora la reciente inauguración
de la cervecería Moritz en la ronda Sant Antoni.
Ha sido, desde hace un par de años, un no parar
en su actividad profesional.
¿Ahora se puede decir que estás en el momento
álgido de tu vida profesional?
Si. Si bien es cierto que siempre lo he pensado.
Es decir de momento sigo progresando. Cuando
empezaste hace 12 años (¿?) en el restaurante
Abrevadero de la calle Vilà Vilà (un nombre
predestinado) ¿Qué expectativas tenías? En el 98.
Disfrutar de este oficio, siempre he pensado que
es sacrificado pero no tiene por que ser duro
¿Qué meta te fijabas? (recuerda un poco el
curriculum que precedió a este arranque por tu
cuenta)
Había estado en Baixas, Vivanda, Casa Irene, Joan
Piqué, Neichel, Jean Luc Figueras, en algunos
hoteles… y me di cuenta que mi satisfacción
aumentaba cuanto mejor eran los platos y no
cuanto menos tiempo pasaba fuera de la cocina.
Así que cuando abrimos el Abrevadero simplemente
quería cocinar por mi cuenta libremente, y cuando digo libremente quiere decir esto. Y no quería
ningún tipo de reconocimiento.
Oriol Rovira primero y Albert Ventura después
fueron los cocineros que te acompañaron en aquella
etapa del Abrevadero. ¿Qué tipo de relación has
mantenido con ellos?
Son dos grandes amigos por encima de todo, y
me siento afortunado de haberles conocido y ellos
saben que siempre estaré en deuda con ellos por
todo lo que me entregaron en esos momentos.
Fundar Alkimia supuso sin duda un riesgo para
ti. ¿Cómo valoras toda esta etapa y como te
planteaste la evolución de tu cocina durante todo
este tiempo?
A mí lo que más me gusta en esta vida es comercocinar
y todo lo que hago es fruto de la ilusión.
Me levantaba por la mañana y cocinaba con la
ilusión y las ganas de querer hacerlo cada día
mejor. Lo siento pero no hay estrategia.
Da la impresión que siempre has querido jugar
tus propias cartas en cuanto a estilo de cocina se
refiere. En todo ese período de revolución culinaria
que llamo la “década prodigiosa”, tu cocina se ha
mantenido fiel a una cierta sobriedad, sorteando
modas e influencias demasiado evidentes. ¿Cuáles
eran tus intenciones al desmarcarte de algunas
cocinas que te rodeaban?.
Yo lo que no puedo hacer es traicionarme a mí
mismo porque entonces nada tiene sentido. Lo
más bonito es expresarse libremente pero eso
conlleva tener que justificarte el doble como en
esta pregunta por ejemplo. Nunca me he querido
desmarcar ni enmarcar en nada, ni me lo planteo,
es más sencillo que esto, intento hacer lo que me
da la gana y eso cuesta porque todo el mundo te
quiere para que hagas lo que a ellos les da la
gana y eso no va conmigo. Desde que me trajeron
a este mundo he sido así, por lo que me han
contado.
Mójate e intenta definir tu cocina, al menos
expresar lo que te gusta hacer pero también lo que
quieres evitar. ¿Tienes productos fetiches y otros
que te cuesta manipular?
Siempre digo que lo que me define me limita.
Fíjate como tenemos la necesidad de encerrar las
cosas, de pertenecer a algo. Intento salir de estos
parámetros, pero te diré que los platos que hago
empiezan por un producto. La ostra por ejemplo.
O por un planteamiento-concepto: lo parecido que
es la textura de una ostra con la careta del cerdo.
En el primer caso construimos el plato en torno
al producto y siempre me repito cuales son las
mejores formas de comerla y si el producto es
excelente (que lo intentamos) el resultado acaba
siendo sencillo, por más que siempre hago el
ejercicio de tensionar el producto probando cositas,
y si al lado tienes a alguien limpiando caretas de
cerdo y te comes la careta con la ostra y te da el
chispazo, a partir de allí nos sale un plato.
Esto resume nuestra cocina, al final horas, ilusión
y ojo y cabeza bien abiertos.
Por lo general me gustan más los productos del
mar , sin hacer ningún feo a nada y no me gusta
estar pesando los ingredientes.
Creo que no nos equivocamos si te vemos un poco
como un hombre-orquesta de la cocina. Sabes tocar
un poco todas las teclas. ¡Hasta te atreviste con las
pizzas! Define en pocas palabras cada uno de tus
restaurantes (Vivanda, Dopo, etc)
Vivanda es un restaurante con mucho encanto
donde hacemos una cocina muy casera en platillos,
a precios populares y donde el mérito está en
tener a un equipo liderado por Sergi Campos en
cocina y a Pep Tous en la sala, que le dan mucha
regularidad al proyecto.
Saltimbocca-Dopo son dos restaurantes adyacentes
pero diferentes: uno en un entorno más casual y
el otro muy íntimo donde hacemos cocina
mediterránea-italiana.
Y explícanos cuándo y cómo empezó esta
colaboración con Moritz. Desde el año 2006, cuando
empezaron las obras a partir de un proyecto de
Jean Nouvel. Creo que, hasta la fecha, han pasado
más de 5 años ¿Por qué se ha tardado tanto?
Empezó en diciembre del 2010. Cuando se ve
Empezó en diciembre del 2010. Cuando se ve el
espacio se entiende la tardanza, es más fácil tirar
que recuperar.
¿Qué podemos encontrar en este espacio de la
antigua fábrica Moritz de la Ronda?
¡Son 5000m2! En primer lugar es la antigua fábrica
de cerveza y ahora se hace cerveza fresca sin
pasteurizar, cosa única. En torno a esto encontrarás
una cervecería abierta de las 6 de la mañana hasta
las 2 de la madrugada todos los días del año, un
restaurante-brasería (de la palabra “brasserie”,
lugar donde se elaboraba la cerveza y nada que
ver con las “brasas”), una sala de eventos
espectacular, un horno-tienda de pan, una boutique
de productos de tendencias, una aula de
demostraciones y un museo.
¿Cómo se van a articular las diferentes propuestas
gastronómicas?
Aquí todos formamos parte de un proyecto y hay
un consejo estratégico que toma decisiones y
luego cada uno las ejecuta según su especialidad,
en mi caso la gastronomía.
¿Freiduría, cervecería, restaurante… ¿Existe la
posibilidad en el futuro de que Alkimia se integre
a este espacio?
De momento no está contemplado…
Mucha gente de la profesión, de Barcelona pero
también de fuera, se asombra al ver que, a pesar
de la crisis, se siguen abriendo negocios de
restauración en nuestra ciudad. Esta aventura de
la Moritz no es una apertura más. Por su inversión
colosal, la capacidad de las instalaciones y la
importancia de la “marca Vilà” en que se sustenta
el proyecto, supone un acontecimiento de gran
magnitud en el panorama gastronómico barcelonés.
¿Se ha calculado bien la viabilidad económica de
tamaña empresa?¿ Se han evaluado bien sus
posibles riesgos y beneficios?
No lo sé, no es mi cometido, pero si que te digo
que me yo me creo ¡y mucho! este proyecto. Esto
es un regalo para la ciudad, si estuviese en Londres
estoy seguro de que la gente diría –si vas a Londres
no dejes de ver este espacio- (independientemente
de la “marca Vilà”) como tu dices.
Es más, ¿Cómo interpretas la desaparición de
ciertos restaurantes emblemáticos (“estrellados”)
de la ciudad en estos últimos meses?
Primero, como una desgracia. Que mantener un
restaurante de calidad con o sin estrella no es
fácil, los márgenes son los que son y está todo muy sensible. A punto de dejar de funcionar.
A menudo pienso que somos incluso un poco
irresponsables. Nos dejamos llevar por ilusiones
y luego resulta que detrás hay mucha gente.
¿Cuál es el espacio de la llamada “alta cocina”
en medio de esta extensión generalizada de la
restauración informal, de la cocina de bistrot y del
prêt-à-porter culinario?
Por lo que dicen los analistas gastronómicos, estos
restaurantes serán unos pocos y con una estructura
detrás totalmente solvente, restaurantes-marca.
¿Crees que esta situación es pasajera, o bien
asistimos a un cambio de situación que podría ser
definitivo al menos a medio plazo?
No sé lo que sucederá, pero siempre habrá un
espacio para el restaurante de alta cocina por
pequeño que sea. Pero competir allí arriba es muy
complicado. No todo el mundo puede. Es un
modelo que está basado en la perfección de cada
gesto, en cada momento, cada día, en cada mesa,
ya que es eso precisamente lo que se paga.
¿Realmente son malos tiempos para el
romanticismo creativo culinario?
Si hacemos un poco de autocrítica te diré que mas
de una vez nos hemos pasado de frenada, y los
clientes buenísimos que han hecho posible esta
revolución, ya que son ellos quien la han pagado,
han llegado a un punto que prefieren refugiarse
en una mala cocina popular que en una mala
“creativa”. Paco Raval decía que en este país
hemos pasado del hambre a la dieta. Pero por el
contrario si esta bien hecho el TRABAJO creativo,
tiene mas futuro que nunca.
¿O se puede hacer una lectura positiva de los
cambios de hábitos que estamos presenciando?
A mí me parece que ahora hay mucha más oferta
de calidad que hace 20 años: en el pan, en los
pasteles en los restaurantes, en los vinos. Y lo más
importante es que la gente que lo hace posible
acostumbran a ser gente con unos valores muy
positivos para la sociedad, con etiquetas o sin ellas.